Siempre recordare, los animales del cortijo, aquella manada de ovejas, que salían por la mañana a pastar al campo, y regresaban por la tarde, aquellos corderos, que saltaban al rededor de sus madres, aquel grupo de cabras, que nos daban la leche que se consumía en el cortijo, aquellos cerdos, unos de cría, y otros de engorde, para consumo de la familia, aquellas conejeras, unas con las conejas de cría, y otra para los magallones, que servían para el consumo familiar, y para su venta, aquellas gallinas, que por la mañana y por la tarde, se les daba su ración de cebada, y el resto del día, estaban por aquellos campos, aquellos huevos, que mi abuela recogía todas las tardes, normalmente en una faldada, ( cogiendo su mandil de las puntas, y haciendo con el una especie de cesto) aquella cuadra de mulos y burras, para poder trabajar los campos, y mover los carros, que tenia el cortijo. Y no me puedo olvidar de La Chispa y La Canela eran las dos perras que teniamos en el cortijo.
Aquellas noches haciendo queso, una vez que los borregos se destetaban, aquellos días que nos tocaba hacer el pan, para toda la semana, aquellos días de trilla en el verano, o de recogida de aceitunas en el invierno, o de descascarar la almendra, en pleno mes de agosto, con los trovos y los cuentos, de mi abuelo o aquellas noches de verano, desfalfollando el maíz, contando cuentos y chistes, pero para este trabajo nunca estaba la familia sola, siempre acudían los vecinos, para después llevarse falfollas, y renobar el relleno de los colchones.
Podía seguir contando cosas de aquellos años, pero lo dejare para otra entrada nueva ahora insertare, alguna foto de aquella época.
No hay comentarios:
Publicar un comentario